La Cascada Dorada (Gullfoss) está situada en el curso alto del río Hvita (río Blanco). El agua desciende en dos escalones, uno de 11 m de altura y otro de 22 m, hasta el cañón de unos 2 km de longitud que hay bajo las cataratas. Este cañón se formó al final de la Edad de Hielo por inundaciones catastróficas y se alarga 25 cm al año por la erosión constante.
Sigríður Tómasdóttir nació en Brattholt en 1874 y vivió allí toda su vida. A veces había mucho movimiento en la granja, porque llegaban visitantes de todos los rincones del mundo para ver las célebres cataratas de Gullfoss. Las hermanas de la granja querían mucho las cataratas y hacían de guías para los visitantes. Fueron ellas quienes trazaron el primer sendero hasta Gullfoss.
A finales del siglo XIX hubo inversores extranjeros interesados en explotar las cascadas islandesas para producir electricidad. Un inglés se interesó por Gullfoss y ofreció a Tomas, el padre de Sigridur, 50.000,00 coronas islandesas por las cataratas, pero su respuesta fue: «Yo no vendo a mis amigos.» Los financieros que más tarde se hicieron con las cataratas quisieron aprovecharlas. Entonces empezó la lucha de Sigridur por salvar las cataratas. Sus adversarios eran muchos de los hombres más poderosos y ricos del país. Emprendió muchos viajes largos y difíciles, entre ellos caminatas hasta Reikiavik (120 kilómetros solo de ida) para defender su causa. En un momento en que todo parecía perdido, amenazó con arrojarse a las cataratas.
Sigridur murió en 1957 y fue enterrada en el cementerio de Haukadalur. Siempre se la recordará como la salvadora de Gullfoss. El escultor Rikhardur Jonsson hizo su monumento, que se alza junto a las cataratas. Fuente: sitio web de Brattholt.